"Duele, claro que duele", afirmó el arquero de Cúcuta luego de la derrota frente a Boca Juniors

Robinsón Zapata y sus compañeros metieron en la maleta los uniformes y el ánimo arrugado. El portero reconoció que dolió la eliminación, pero ahora sólo piensa en el torneo Apertura colombiano.

La eliminación de la final de la Copa Libertadores, luego de su derrota del jueves 3-0 con Boca Juniors produjo la tristeza obvia de la derrota y el desvanecimiento del sueño que pudo ser y no fue.
"Duele, claro que duele... Teníamos la ilusión de llegar a la final. Duele porque se luchó hasta lo último", dijo, con mirada serena, Róbinson Zapata, el portero del Cúcuta Deportivo, tal vez el mejor jugador del equipo en esa noche de niebla y espantos en la 'Bombonera'.
Zapata hizo atajadas fantásticas que evitaron que la derrota fuera mayor. Sin embargo, varios hinchas del 'Doblemente glorioso', como se le dice popularmente al equipo, creen que a él por su condición de capitán, le faltó temple para evitar que el partido continuara cuando por la espesa niebla fue suspendido temporalmente en el segundo tiempo.
"Sí dijimos que no jugábamos más. La mayoría de nosotros lo dijo. Obviamente, ellos (los de Boca) decían lo contrario. Yo le decía que la visibilidad era nula, pero el árbitro se dejó meter presión de ellos", contó el portero nacido en Florida (Valle del Cauca).
'Rufai', como le pusieron los comentaristas caleños por su parecido con un portero nigeriano mundialista, tuvo la valentía que, sin duda, les faltó a varios de sus compañeros.
Si en la cancha los salvó varias veces, con la prensa volvió a defenderlos: "Actitud es lo que a este equipo le ha sobrado. Perdimos luchando todos hasta el final... La grandeza del futbolista, también como persona, es reponerse rápidamente porque el domingo (mañana) tenemos que jugarnos el paso a la final del campeonato colombiano", dijo.
Las condiciones climáticas en Buenos Aires represaron los vuelos por lo que el Cúcuta cambió su itinerario y llegará a Medellín al mediodía de este sábado.

Gabriel Meluk
Enviado especial
Editor de Deportes de EL TIEMPO